Palabras del Exalumno, Padre Álvaro Vélez Vásquez al finalizar la misa en Sutatenza
ACCIÓN CULTURAL POPULAR EN LOS 60 AÑOS DE VIDA
HOMENAJE A MONSEÑOR JOSÉ JOAQUÍN SALCEDO
Sutatenza, Boyacá – Agosto 19 de 2007
Pbro. Álvaro Vélez Vásquez
“El Señor ha sido grande con nosotros y estamos alegres.” Son las palabras del Salmista que hoy queremos traer a este encuentro con la vida y con la gratitud, en este sincero homenaje que los campesinos de Colombia le rendimos a Monseñor José Joaquín Salcedo, en los 60 años de haber nacido esta obra redentora de la educación campesina como ha sido ACCION CULTURAL POPULAR.
Fueron millones y millones de semillas las que esta Institución pudo sembrar en las mentes y en los corazones de muchísimos hombres y mujeres venidos de diferentes lugares de Colombia, para recibir con entusiasmo el conocimiento que la Institución nos impartiría bajo el lema: “Nunca es tarde para aprender cuando la cultura es un homenaje a Dios”.
Amparados por este principio tan sabio, muchos nos dirigimos por el camino de la “Formación Integral.” Hoy somos la cosecha madura de ese trabajo que por muchos años extendió su manto de sabiduría a miles de campesinos distribuidos por todos los rincones de la Patria. Por la gracia de Dios fuimos privilegiados participando de tan oportuna y beneficiosa educación.
El pensamiento inquieto de Monseñor José Joaquín Salcedo con los concebidos matices por una educación integral, lo llevaron a canalizar todos los esfuerzos y capacidades para trabajar con amplitud por la superación intelectual de la población campesina. Hombres y mujeres provenientes de diferentes lugares de Colombia, pudimos participar de este proceso formativo que nos llevó a la construcción permanente de sueños e ideales para el mejoramiento de la vida.
Hoy queremos expresar nuestra sincera gratitud y rendirle nuestro sincero homenaje a este ilustre prelado colombiano que a través de la Iglesia Católica, hizo realidad el proyecto de llegar a todos los rincones de la patria, para que el campesinado buscara el horizonte de la educación que abre los caminos del progreso, de la formación y del bienestar personal y comunitario.
Como nos gustaría que Monseñor Salcedo junto con el Padre José Ramón Sabogal, a quienes les debemos tanto, se pudieran asomar por un huequito del cielo, para que vean el reconocimiento y el homenaje que los campesinos de Colombia representados en cada uno de los que nos hemos dado cita esta mañana, puedan recibir la sinceridad de nuestra gratitud y el reconocimiento profundo a una vida y a una obra que ha dejado huellas tan significativas en la vida de millones de hermanos colombianos. Nos sale de lo más profundo del corazón este homenaje expresado en un aplauso tan fuerte que llegue hasta el cielo.
Hay muchas personas en el mundo que han sido grandes por las obras que han realizado en bien de la humanidad. La inteligencia, la creatividad, el trabajo, la proyección las han hecho merecedoras a que la historia las reconozca como grandes entre los grandes.
Autoridades eclesiásticas y civiles, exdirectivos presentes, invitados especiales, profesores, líderes, exalumnos de Sutatenza y de Caldas, familiares y amigos de la institución: Este acto es un canto a la vida porque tiene todo el sabor del homenaje que rendimos a la memoria de Monseñor José Joaquín Salcedo, porque con su perseverancia realizó el sueño de brindar educación a los marginados del campo en Colombia.
Con su inteligencia y los medios de que disponía Acción Cultural Popular, supo construir en la Historia de la Colombia campesina, las huellas de un saber que logró mejorar la vida de millones de campesinos. De esto somos testigos fieles quienes nos hemos dado cita hoy y millones de compatriotas más.
Cada hombre y cada mujer que pasamos por los Institutos pusimos la mirada en un futuro mejor, que nos llevara a buscar en el progreso que da el conocimiento, ese bienestar que todos añoramos y necesitamos. En ese proceso académico y formativo, construimos y descubrimos la inclinación por el mundo profesional en diferentes áreas de saber, todos luchando por un mejor desempeño laboral y productivo. En otros la configuración de una familia, en algunos la vocación sacerdotal y religiosa, prolongando de esa manera el espíritu de servicio cultivado durante el tiempo de formación en la Institución. Fuimos millares de personas que a lo largo de nuestra vida en la Institución, logramos plasmar en nuestras mentes y corazones las condiciones de una vida enmarcada en los parámetros del progreso y del bienestar. Hoy lo valoramos y lo agradecemos. Pero a quien no podemos olvidar en la construcción de este proyecto de vida para hacer realidad estos ideales, es a quien hoy le estamos rindiendo este merecido homenaje en los 60 años de haber nacido Acción Cultural Popular. Esa persona es Monseñor José Joaquín Salcedo, de grata recordación por todo lo que significa y por la pauta que marcó en la educación campesina.
Con el compositor hoy podemos decir “Gracias a la vida que me ha dado tanto”. Por las calles de este pueblo corrió nuestra juventud, por los institutos circuló el pan de los conocimientos, aquí y en Caldas aprendimos a fomentar la cultura del buen vivir. En la institución se nos enseñó a respetar y a valorar la dignidad humana. Cuantas súplicas de ayuda le dirigimos a Dios en este templo que cada mañana nos acogía para participar de la Eucaristía que alimentaría nuestra vida espiritual. Cuantas cosas acontecieron en nuestra historia personal que poco a poco fueron tomando forma para vincularnos en ese tejido social que desde nuestro trabajo y con la ayuda que brinda la educación, fuimos extendiendo en diversos lugares de la patria. Aún somos mensajeros de la bondad de Dios cuando servimos a los demás. Seguimos siendo dirigentes y líderes del saber que adquirimos, porque somos multiplicadores del bien que aprendimos. Llevamos en la sangre las semillas que Acción Cultural Popular sembró en la historia personal y en la de nuestros pueblos.
Damos gracias a Dios por el regalo de la vida y la sabiduría de Monseñor Salcedo y a este hombre insigne que dedicó la vida al servicio de la educación campesina de Colombia, nuestra eterna gratitud y nuestro merecido homenaje porque supo ser grande entre los grandes. Paz en su tumba Monseñor Salcedo.
Toda Colombia representada en nosotros le dice GRACIAS, MUCHAS GRACIAS MONSEÑOR. Desde el cielo junto con el Padre José Ramón Sabogal y todos los que han partido de este mundo y estuvieron vinculados a la historia nuestra, no se olviden de interceder por esta Colombia campesina que tanto amaron y por la que tanto trabajaron, para que fuera distinta con los aportes beneficiosos de la educación. Nosotros también la seguimos amando porque ahí está enraizada nuestra historia familiar e individual. Gracias Acción Cultual Popular por todo lo que hizo en bien del pueblo campesino. Muchas gracias a todos por participar de esta fiesta de la vida donde el reencuentro nos llena de alegría y nos mueve a la gratitud y al reconocimiento que lleva a rendir este sentido homenaje.
Gracias Colombia por su presencia.
Muchas Gracias.